¿Por qué debemos controlar la hidratación de los mayores?

¿Por qué debemos controlar la hidratación de los mayores?
14 mayo, 2015 FarmaciaCuenca136

Junto con las embarazadas, los lactantes y los niños,  las personas mayores son el grupo de población que más peligro tiene de sufrir una deshidratación. Ahora que llega el buen tiempo debemos prestar atención a la hidratación de los mayores que están a nuestro cargo, especialmente en los casos en que tengan algún tipo de dependencia.

Al envejecer disminuye la proporción de agua del organismo, representando tan sólo el 60% en hombres y 50% en mujeres, frente al 80% en niños y jóvenes. Sin embargo, las personas mayores suelen ingerir una cantidad de agua menor. Esto sucede, entre otros motivos, porque con la edad se disminuye la percepción de sed, con lo que las personas mayores se sacian con una cantidad menor de líquido aunque su organismo siga necesitando la misma cantidad de agua para funcionar correctamente.

Otro motivo en la disminución de ingesta de líquidos de las personas mayores es que muchas de ellas restringen de forma “voluntaria” el agua que beben para evitar episodios de inconteninencia urinaria, urgencia miccional o nicturia (aumento de la frecuencia en la micción nocturna de orina). Si a esto sumamos otro tipo deficiencias como la pérdida de agudeza visual, la discapacidad para alimentarse y beber, el uso de sujeciones mecánicas, la inmovilidad o la toma de algunos fármacos con efectos diuréticos encontramos que muchos mayores beben menos agua de la que necesitan, es decir, que a veces la hidratación de los mayores es deficiente.

Algunos consejos sobre la toma de líquidos y la hidratación de los mayores

El control de la hidratación de los mayores que están a nuestro cargo no debe restringirse exclusivamente a la época estival, aunque durante este periodo y debido al aumento de las temperaturas existe más riesgo de deshidratación en personas mayores, especialmente cuando llegan las temidas “olas de calor”. Durante estos periodos la ingesta de líquidos ha de ser generosa y suficiente.

Por supuesto no es necesario que todo el líquido que se tome sea agua. Tal y como hablábamos en otros artículos sobre hidratación, existen alternativas según gustos personales como la leche, los zumos, las infusiones y tisanas, los caldos y sopas y las gelatinas, además de poder optar siempre por el consumo de alimentos ricos en agua. Como norma habitual hay que evitar (o en su caso, disminuir) el consumo de bebidas gaseosas de igual manera que no se recomienda el consumo de agua ricas en minerales.

El agua se debe tomarse a una temperatura agradable, siendo lo aconsejable entre los 12-14º C. Hay que intentar evitar las temperaturas inferiores. Los nutricionistas y dietistas recomiendan que en cada comida (desayuno, comida, merienda y cena) se tome un vaso de agua para favorecer la digestión de sólidos y la función renal, aunque tampoco hay que pasarse: beber demasiada agua en las comidas podría provocar un excesivo llenado gástrico y sensación de saciedad. Durante el resto del día, la ingesta de líquidos debe tomarse como una rutina, efectuándose paulatinamente a lo largo del día, preferentemente por la mañana y la tarde para evitar despertares nocturnos.

Por último, desde Farmacia Cuenca 136, tu farmacia online de confianza, os recordamos que éstos son consejos de salud general. Después, cada caso es particular y en muchos de ellos (como por ejemplo insuficiencia cardíaca severa, edemas severos o insuficiencia renal muy avanzada) debemos seguir siempre las indicaciones concretas que nos dé nuestro médico o especialista.

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